El tren Ponferrada-Villablino, la locomotora del esplendor económico

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Fue durante años la locomotora de un desarrollo económico basado en la extracción y el consumo de carbón. Ahora, apenas queda la nostalgia del tiempo pasado a la espera de que algún día pueda fructificar el proyecto de convertir a la antigua línea ferroviaria entre Ponferrada y Villablino en un tren turístico por el valle del Sil, el popularmente conocido como Ponfeblino, una manera de que los pasajeros vuelvan a un tren que fue el último remolcado regularmente y en servicio público por una locomotora de vapor en los ferrocarriles de la Europa Occidental.

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El 23 de julio de 1919 el tren de vía estrecha entre Ponferrada y Villablino quedó inaugurado. No había pasado ni un año del comienzo de unas obras cuyo proyecto data del 22 de enero de 1918, coincidiendo con el nacimiento de la MSP (Minero Siderúrgica de Ponferrada), que quiso dar sus primeros pasos con su propia central térmica (hoy convertida en Museo de la Energía) y su propia línea ferroviaria.

El tren nació también del impulso público, que se sustanció en la promoción por parte del Ministerio de Fomento de la época de la construcción de ferrocarriles como vía de abastecimiento de carbón doméstico e industrial a través de unas serie de medidas tomadas por su titular, Francesc Cambó, en medio de un panorama internacional convulso al término de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

Las obras se ejecutaron en tiempo récord con un presupuesto de 8.162.000 pesetas, según recoge el libro ‘El ferrocarril de Ponferrada a Villablino y la minería en El Bierzo’, de Manuel Álvarez Fernández, el Dr Mike Bent, Daniel Pérez Lanuza y Lluís Prieto i Tur. Los gastos en expropiaciones fueron de 200.000 pesetas, la misma cuantía que se empleó en la construcción de túneles. A medio millón de pesetas ascendió la partida destinada la puesta en marcha de las estaciones.

De la estación de Ponferrada partía una línea de 63,7 kilómetros de longitud hasta Villablino, trufada de otras estaciones, apeaderos, puentes, túneles y cargaderos de carbón. También tuvo los ramales mineros de Caboalles (de 8,35 kilómetros) y Villaseca de Laciana (7 kilómetros). El carbón bajaba desde las cuencas mineras hasta las centrales térmicas, primero de Ponferrada y después de Cubillos del Sil.

El tren entre Ponferrada y Villablino también transportaba a pasajeros. Y es que el Ministerio de Fomento exigía a la compañía titular de la infraestructura que el ferrocarril fuera de servicio público, según exponen los autores de ‘El ferrocarril de Ponferrada a Villablino y la minería en El Bierzo’. Y los servicios de viajeros se incrementaron a finales de la década de los sesenta con hasta cuatro servicios: un tren tranvía que circulaba de mayo a octubre; un tren mixto; un tren obrero entre Palacios y Villablino; y el tren correo, el último en desaparecer.

El último día del tren correo

El correo, el último tren de viajeros remolcado regularmente y en servicio público por una locomotora de vapor en los ferrocarriles de la Europa Occidental, dijo adiós en mayo de 1980. El escaso número de viajeros y los elevados costes lo habían convertido en una ruina. El déficit de explotación de su último años en funcionamiento se estimaba en alrededor de 180 millones de pesetas, según contaba entonces el diario El País. La Dirección General de Transportes Terrestres, abundaba el rotativo madrileño, había aceptado los planes de reestructuración de la MSP.

A la supresión de la línea para pasajeros siguieron las medidas impulsadas por la compañía para reducir la plantilla del ferrocarril hasta los 187 empleados a través de prejubilaciones e incentivos. El tren fue decayendo también al ritmo que creció el transporte de mineral por carretera en camiones hasta hacer desaparecer en los últimos años el servicio por ferrocarril. Debido al abandono, la infraestructura ha sufrido desperfectos. Y este mismo año 2016 hubo desprendimientos junto a las vías por acumulación de agua en ciertos puntos.

Buscando un aprovechamiento turístico

Así las cosas, la Junta de Castilla y León tramita actualmente la recuperación de la propiedad de la infraestructura (que cayó en manos de la sucesora de la MSP, Coto Minero Cantábrico, y luego de su administrador concursal). Los planes de la administración autonómica pasan por cederla en última instancia al Consorcio del Tren Turístico Ponferrada-Villablino (Ponfeblino), que paralelamente ha desvelado que negocia la compra de vagones de pasajeros del tren turístico Limon Expres, que hasta el año 2005 realizada recorridos por la costa alicantina.

Las vías ya no existen entre Cubillos y Ponferrada, que sí cuenta desde 1999 con un aprovechamiento turístico vinculado a través de la puesta en marcha del Museo del Ferrocarril, que se ubica en los terrenos de la antigua estación de la Minero y donde se conservan algunas de las locomotoras de vapor que están grabadas a fuego en la memoria de varias generaciones de bercianos y lacianiegos.

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